En Japón, aparte
del amor al trabajo, se tiene un gran respeto por la calidad con que éste se hace.
Aquí muchos trabajadores
y artesanos son respetados por la calidad con la que hacen su trabajo y su mayor
orgullo, es la calidad con que hacen su trabajo.
El que obtiene
el reconocimiento de su buena calidad, se jacta de ser un profesional y todos
se esmeran por ser profesionales, hasta en la labor más humilde.
Áca todos los
años hay diferentes competencias, en los diferentes campos laborales, donde se
compite por ser el mejor, por ser el número uno.
Todos quieren
ser el número uno de Japón, por la calidad de su trabajo.
Uno de sus
grandes orgullos es que cada uno, hace su trabajo lo mejor que puede y el
resultado es que es un trabajo de muy buena calidad, por esta razón dentro de
Japón los productos japoneses son los más caros y apetecidos por ellos mismos,
porque todos se esmeran por tener la mejor calidad y confian en la buena calidad
de sus compatriotas.
Japón tiene
muchos ídolos, todo aquel que se destaque por su trabajo y haya ganado un
galardón o trofeo, dentro o fuera de Japón, es endiosado, homenajeado, mirado
con respeto y admiración.
“Lo suben por
las nubes” y empieza a aparecer en los comerciales o en programas de concurso
en la televisión, a visitar colegios para servir de ejemplo y ser entrevistado por los estudiantes, etc,
etc.
Aquí se
utiliza mucho el elogio, todo el tiempo se estan haciendo elogios, no dejan
pasar nada positivo sin resaltarlo y alabarlo.
Esto es lo
mejor para impulsar la gente hacia adelante, hacia el progreso.
En nuestro
país también hay personas que son profesionales en su trabajo y lo hacen con
mística y responsabilidad y bien podrían ser mirados como los ídolos de nuestro
país, pero lo que pasa es que nosotros aún no sabemos valorarnos, ni valorar a
nuestros compatriotas, ni valorar todo lo lindo que tiene nuestro país.
Aparte de
esto somos muy negativos y solo vemos lo malo que sucede a nuestro alrededor,
sin darle la verdadera importancia a lo bueno y trascendental.
Hay que tener
amor y compromiso con el trabajo, para hacerlo bien y ser un profesional de lo que se hace.
Para tener un
trabajo de buena calidad, hay que estar muy pendiente de la competencia y de lo
que impone la moda, también hay que estudiar para superarse.
Porque el
talento es como un diamante en bruto, hay que pulirlo, nadie
quiere lucir un diamante en bruto, aparte de que sea un diamante, el que lo
compra lo adquiere es por la calidad como ha sido tallado.
En esta vida
uno nunca termina de aprender todo lo necesario, pero lo más importante es la
lucha diaria por tratar de ser mejores.
Es bueno el
querer superarse, para lograr hacer un trabajo de calidad; si nuestra calidad
se supera, estaremos dando un ejemplo de superación, que otros querrán copiar,
con esto mejorará la calidad del trabajo a nuestro alrededor.
“Debemos ser
los primeros en quedar satisfechos con nuestro trabajo.”
"Sí
trabajamos con amor y compromiso, disfrutando de nuestro trabajo, suguramente nos
va a quedar bien hecho."
Sí hacemos un
trabajo de calidad, debemos sentirnos muy orgulloso, nos podremos jactar todo
lo que queramos, por ser un profesional en nuestro trabajo.
Para tener
fuerza competitiva hay que tener calidad,
tener un buen
menú de servicios y una buena aten-
ción al
cliente.
“La
competencia hace que se supere la calidad del trabajo.”
La ética profesional, es la parte noble
en el trabajo, no se puede pensar solamente en el dinero del cliente, lo más
importante es dejar satisfecha a la persona, que le ha gustado nuestro trabajo
y le a apostado a nuestro talento.
Si el cliente
queda satisfecho con nuestro trabajo, de seguro que no lo va a pagar bien.
“Ver a nuestros
clientes satisfechos y deslumbrados con nuestra calidad y buen trabajo, debe ser lo que más nos
motive, para hacer un trabajo de calidad.”
Lo más
importante no es la cantidad, sino la calidad.
Esta, parece
ser la parte que más disfutan los japoneses; se quedan mirando fijamente al
cliente, como disfrutando paso por paso, la cara de satisfacción y
deslumbramiento, que ponen con la calidad de sus productos.
Aquí si hacen
todo un derroche de orgullo, por la calidad de sus productos.
El precio del
producto, también tiene que ser de acuerdo a la calidad de éste, esto por
respeto al cliente y hasta con nosotros mismos.
En un país
donde no hay un control de calidad y por ende una buena calidad, llegan los
productos con mejor calidad de otros países y todo el mundo se lanza tras ellos,
poniendo la economía en crisis, por la falta de ventas del producto interno.
Esto nos
afecta a todos, nos volvemos cada día más pobres y sin poder salir del atraso.
Lo ideal
también sería que el gobierno, diseñe sistemas de control
de calidad para los productores y dar anualmente reconocimientos, insentivos, premios, etc. para
promover la buena calidad de nuestros productos y dar diplomas
honoríficos de calidad a las empresas que se distingan por su buena calidad y
que estas impriman estos sellos en sus paquetes, como motivo de orgullo a su
calidad, así se irán dando a conocer, como empresas de calidad garantizada,
para lograr la confianza de los consumidores.
Y llevar
estadísticas, tener porcentajes reales, de como va mejorando todo anualmente.
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