En Japón, muchos trabajadores y
artesanos son respetados por la calidad con la que hacen su trabajo y su mayor orgullo,
es la calidad con que trabajan.
El que obtiene
el reconocimiento de su buena calidad, se jacta de ser un profesional y todos
se esmeran por ser profesionales, hasta en la labor más humilde.
Áca todos los
años hay diferentes competencias, en los diferentes campos laborales, donde se
compite por ser el mejor, por ser el número uno.
Todos quieren
ser el número uno de Japón, por la calidad de su trabajo.
Uno de sus
grandes orgullos es que cada uno, hace su trabajo lo mejor que puede y el
resultado es que es un trabajo de muy buena calidad, por esta razón dentro de
Japón los productos japoneses son los más caros y apetecidos por ellos mismos,
porque todos se esmeran por tener la mejor calidad y confian en la buena calidad
de sus compatriotas.
Para tener una
excelente calidad, hay que estudiar para superarse, estar muy pendiente de la
competencia y de lo que impone la moda.
Porque el
talento es como un diamante en bruto, hay que pulirlo, nadie
quiere lucir un diamante en bruto, aparte de que sea un diamante, el que lo
compra lo adquiere es por la calidad como ha sido tallado.
Lo más
importante no es la cantidad, sino la calidad.
En esta vida
uno nunca termina de aprender todo lo necesario, pero lo más importante es la
lucha diaria por tratar de ser mejores.
Es bueno querer
superarse, para lograr hacer un trabajo de calidad; si nuestra calidad se supera,
estaremos dando un ejemplo de superación, que otros querrán copiar y ésto mejorará
la calidad del trabajo a nuestro alrededor.
“Debemos ser
los primeros en quedar satisfechos con nuestro trabajo.”
"Sí
trabajamos con amor y compromiso, disfrutando de nuestro trabajo, suguramente nos
va a quedar bien hecho."
Sí hacemos un
trabajo de calidad, debemos sentirnos muy orgulloso, nos podremos jactar todo
lo que queramos, por ser un profesional en nuestro trabajo.
Para tener
fuerza competitiva hay que tener calidad,
tener un buen
menú de servicios y una buena aten-
ción al
cliente.
“La
competencia hace que se supere la calidad del trabajo.”
Si el cliente
queda satisfecho con nuestro trabajo, seguramente nos lo va a pagar bien.
“Ver a nuestros clientes satisfechos
y deslumbrados con nuestra calidad y buen trabajo, debe ser el principal motivo,
para hacer un trabajo de calidad.”
Ésta parece
ser la parte que más disfrutan los japoneses; se quedan mirando fijamente al
cliente, como disfrutando paso por paso, la cara de satisfacción y
deslumbramiento, que pone con la calidad de sus productos.
Aquí es donde
hacen todo un derroche de orgullo, por la calidad de sus productos.
El precio del
producto, también tiene que ser de acuerdo a la calidad de éste, no solo por
respeto al cliente, también debemos ser sinceros con nosotros mismos.
En un país
donde no hay un control de calidad y por ende una buena calidad, llegan los
productos con mejor calidad de otros países y todo el mundo se lanza tras ellos,
poniendo la economía local en crisis, por la falta de ventas del producto interno.
Esto nos
afecta a todos, nos volvemos cada día más pobres y sin poder salir del atraso.
Lo ideal
también es que el gobierno, diseñe sistemas de control
de calidad para los productores y dar anualmente reconocimientos, insentivos, premios, etc. para
promover la buena calidad de nuestros productos y dar diplomas
honoríficos de calidad a empresas y particulares, que se distingan por su buena calidad y
que estos impriman éstos sellos en sus paquetes, como motivo de orgullo a su
calidad, así se irán dando a conocer, como empresas y personas con calidad garantizada,
para lograr la confianza de los consumidores.
Y llevar
estadísticas, tener porcentajes reales, de como va mejorando todo anualmente.
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